viernes, 15 de julio de 2011

¿ guiados por las obras o por la gracia ?

por J.C. Navarro


“diciendo: “Estos últimos han trabajado una sola hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día”. Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo en un denario?” (Mateo 20:12-13)

En esta parábola, se contratan 5 grupos diferentes de obreros. El primer grupo se queja cuando aquellos que trabajan sólo la última hora, cobran los mismos sueldos que ellos. A éstos los llamaremos Cristianos guiados por las obras, ellos piensan que porque evitan ciertos pecados, Dios debe darles un mejor trato. En lugar de regocijarse con aquellos que vienen tarde al Reino de Dios, se resienten que Dios les dé el mismo trato. Este tipo de personas son fácil de identificar por que tienen 3 grandes características:

(1) Un espíritu de queja. Ellos pasan por alto lo bueno, magnifican lo malo, y buscan personas que estén de acuerdo con ellos. ¡Tienen un espíritu de queja y esto es mortal; mata iglesias y corazones! ¿Cuál es el remedio? La permanente e incesante gratitud para con Dios por lo que ya ha hecho y seguirá haciendo en nuestras vidas.

(2) Un espíritu resentido. En lugar de descansar en la gracia de Dios, ellos actúan como soldados rasos que han sido reclutados a la fuerza, no como voluntarios. Ellos luchan constantemente por obtener la aprobación de Dios en base a lo que hacen y su hostilidad les impide experimentar la alegría. Sin embargo, en el momento en que empiezan a reflejar el amor que Dios les da, su resentimiento empieza a desaparecer.

(3) Un espíritu juzgador. Ellos siempre piensan: "No es justo, yo hice el trabajo y ellos consiguen el crédito"; y se olvidan que Dios distribuye regalos, no salarios. "No ha hecho con nosotros conforme a nuestras maldades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados,” (Salmo 103:10), pero despilfarra en nosotros su amor y misericordia.

¿Y quienes son los cristianos guiados por la gracia? Son aquellos rezagados, sin contratos o garantías; su relación con Dios es basada en la gracia únicamente. Ellos reconocen de dónde los rescató Dios, están contentos con cualquier cosa que Él les entrega, humillados por Su bondad, y motivados a trabajar arduamente en gratitud por su misericordia.

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